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Nutrición en el ciclo de la vida
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La importancia de la nutrición durante todo el ciclo vital parece bastante obvia.
Después de todo, debemos comer para vivir. Sin embargo, el significado de la nutrición
en las etapas específicas de crecimiento, desarrollo y envejecimiento, está
siendo cada vez más apreciado.
Se ha reconocido el efecto de la nutrición adecuada durante el embarazo sobre la
salud del bebé y la madre en los años posreproductivos. En la actualidad,
parece que la nutrición materna, y quizá incluso la paterna, antes de la
concepción afecta la salud del recién nacido.
El establecimiento de buenos hábitos alimentarios durante la niñez disminuye la
posibilidad de tener conductas alimentarias inadecuadas, que ocurren con
frecuencia perturbadora durante la adolescencia. Aunque la influencia de la
nutrición apropiada en la propia morbilidad y mortalidad suele mantenerse
desconocida hasta la etapa del adulto, ahora parece incluso más obvio que la
prevención de enfermedades degenerativas que aparecen más adelante en la vida
debe comenzar en la niñez.
Con el rápido crecimiento de la población anciana, se ha hecho una necesidad
ampliar los limitados datos que suelen estar disponibles en dicha área. Si bien
es obvio que las necesidades de energía disminuyen con el envejecimiento, aún
se ignora si los requerimientos para nutrimentos específicos aumentan o
disminuyen. La identificación de diferencias únicas en las etapas de
envejecimiento asume mayor significado en la medida de que cada vez es más
frecuente que la vida se extienda hacia la novena década.
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