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En el principio...silencio, sólo silencio, entonces en el transcurso hacia el hombre el mundo se pobló de voces entrecortadas por la naturaleza,
plenas de simbolismo; el nacimiento de un lenguaje, tan simple como la corriente del agua o el escabullir del viento entre frondosidades de ramas
o desolación de desiertos...
Música en constancia e irreversible: Los "Tambores" del ÁFRICA negra, el ritual agudo del "Tsuridaiko" japonés y la convocatoria en torno a la
naturaleza vírgen del "Sumbador" americano; la procesión de la "Gaita" en sus sensaciones contenidas, estallando en mantos de dolor o campiñas
de júbilo; el grave abandono del "Didjeridu" convocando a la nada en medio del desierto australiano; la indagación insaciable del sentido del mundo
de Beethoven; la huida tormentosa de Wagner; la zozobra y la búsqueda de la felicidad debatidas en "Variaciones sobre un tema por Paganini" de
Rachmaninoff; los Beatles y el universo de rebeldes cambios del 60; el desorden virtual y esquizofrénico de la música de final y principio de milenio;
o Miles Davis que detiene e improvisa el mundo durante 9 minutos de sosegado delirio en "So What", de su álbum "Kind of Blue"...
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