Fungi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I. Introducción
El estudio de los hongos ha llevado a los taxónomos a considerarlos como un reino aparte, al que han denominado Fungi o Mycetae. Aunque, por razones prácticas, también se incluyen en el Reino Vegetal con la asignatura de División.
Los hongos se definen como talófitos o eucarióticos. Están desprovistos de clorofila. Sus paredes celulares están compuestas por distintos carbohidratos, principalmente quitina y celulosa. Aún cuando son organismos no fotosintéticos, condición que los hace muy diferentes a las plantas, otros caracteres los asemejan a ellas. Por ejemplo, ambos presentan pared celular y esporas en sus fases vegetativa y reproductiva. Con los animales, los hongos comparten su condición heterótrofa (es decir, que se nutren de las sustancias elaboradas por otros seres vivos), así como la predominancia de glucógeno, a manera de sustancia de reserva.

II. Importancia
Cualquiera que sea su posición taxonómica los hongos constituyen un grupo muy grande e importante. La rapidez y abundancia con que se reproducen y su presencia tanto en agua como en aire y tierra; así como su condición de parásitos y de epífitos (que viven a expensas de otros organismos sin llegar a caer en la primera definición) son factores que los hacen desempeñar un papel muy importante en el entorno de todas las especies. En cuanto al aprovechamiento que el hombre hace de este reino, destaca su papel en la producción de antibióticos como la penicilina, y la elaboración de drogas como la cortisona y la ergotamina; también cumplen una función alimenticia (champiñones, setas y trufas).
Ciertas variedades resultan venenosas, mientras que otras con propiedades alucinógenas, se utilizan, por algunos grupos humanos, en ceremonias religiosas.
La actividad de los hongos para descomponer residuos orgánicos (especialmente en medios ácidos [bacterias de alcalinos]) y extraer elementos nutritivos de materia muerta, se conoce como saprofitismo.
En su condición de parásitos; es decir, cuando se nutren de organismos vivos (tal es la diferencia que existe entre parasitismo y saprofitismo), suelen provocar diversas enfermedades, en plantas y animales, que son causa, muchas veces, de destrucción total.
Los hongos también pueden convivir con otros organismos sin dañarlos. Tal es el caso de la formación de los líquenes, que son el producto de una simbiosis (palabra que significa, en un sentido estricto, la asociación íntima de organismos diferentes para favorecer mutuamente su desarrollo) entre un alga y un hongo. Otro ejemplo se encuentra en los organismos denominados micorrizas, que son el resultado de la asociación de un hongo (microbionte) con las raíces de un vegetal superior (macrobionte).

III. Clasificación
Existen, aproximadamente, 90 mil especies de hongos clasificadas, aunque se calcula que pueden existir muchas especies sin clasificar, que harían un total de entre 100 mil y 300 mil.
Por tratarse de organismos, cuyos orígenes pueden ser distintos y que presentan diferencias morfológicas y de comportamiento, en cuanto a sus ciclos vitales, los hongos suelen ser clasificados en un mayor número de grupos que los considerados tradicionalmente. A veces, se les confiere categoría de División, formada por dos Subdivisiones, fundamentadas principalmente en características de su fase vegetativa. Las divisiones están conformadas por Clases, que se generan a partir de la confrontación de grupos de características correspondientes a las fases vegetativa y reproductiva. Se han definido doce clases que representan ocho líneas evolutivas diferentes.

IV. Estructura
Por su organización estructural se encuentran hongos unicelulares, pluricelulares y cenocíticos. Los hongos de la subdivisión Myxomycotina, en la mayoría de los casos, presentan un cuerpo ameboidal desnudo, de naturaleza cenocítica, llamado plasmodio, En el resto de los hongos, el cuerpo esta formado por filamentos llamados hifas, que pueden ser cenocíticos o tabicados. El conjunto de las hifas se denomina micelio.
Las demás características celulares de los hongos son similares a las de otros organismos eucarióticos; sin embargo, tienen algunas particularidades: a) la membrana nuclear, generalmente, permanece entre las divisiones del núcleo y b) la división nuclear ocurre, en la mayoría de los casos, independientemente de la división celular.

V. Reproducción
Los hongos se reproducen de manera asexual y sexual. Los más primitivos son holocárpicos; es decir, al reproducirse, todo el cuerpo del hongo se convierte en una estructura reproductiva. Sin embargo, la mayoría de los hongos son eucarióticos; es decir, cuando se reproducen, sólo una parte del micelio se especializa para la reproducción.
La reproducción asexual, en la mayoría de los casos, es muy eficaz y se produce por fisión, gemación, fragmentación o esporulación.
Al igual que la reproducción asexual, la sexual puede ser también muy variada. Se presenta en todas las clases de los hongos, a excepción de la clase Deuteromycetes, en la cual no se ha descubierto, hasta el momento, la fase sexual.
La reproducción sexual puede ser isógama (cuando los gametos no se distinguen morfológicamente) y heterógama (cuando los gametos son morfológicamente diferentes).
Según su sexualidad, los hongos pueden ser:
a) Monoicos (cuando un talo porta estructuras reproductoras masculinas y femeninas).
b) Dioicos (cuando se presentan talos unisexuales; es decir, algunos portan estructuras únicamente femeninas, y otros únicamente masculinas).
c) Sexualmente indiferenciado (cuando los talos producen estructuras masculinas o femeninas sexualmente funcionales pero indistinguibles morfológicamente. Se ha convenido que la estructura receptora del núcleo, se denomine positiva (+); Y que la estructura que dona el núcleo se le denomine negativa (-).
La mayoría de los hongos se pueden definir como haploides y muy pocos como diploides.

 

 


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